8- TEORÍAS Y METODOLOGÍAS DE LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN.

El estatuto científico de la comunicación y sus debates teóricos y epistemológicos. Consideraciones sobre métodos y metodologías. Técnicas e instrumentos de relevamiento / construcción de datos. Estrategias o procedimientos para el análisis de datos. Contextos de producción de conocimiento. Obstáculos y desafíos de las investigaciones en comunicación. El poder, el saber y sus dispositivos en el campo académico de la comunicación.


Autor/es: ZALAZAR, Oscar; ZAVALA, María del Rosario; MOLINA GUIÑAZÚ, María Milagros

Pertenencia Institucional: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional de Cuyo

Título: Para una relectura de la Escuela Latinoamericana de Comunicación Social ¿Nuevos mapas nocturnos?

Resumen:

I-         Introducción

En el siguiente trabajo continuamos con una línea de investigación que iniciamos hace ya algunos años pero, a la luz de los acontecimientos actuales en el escenario latinoamericano, adquiere un sentido inaplazable. Así, hechos tales como los golpes blandos organizados por el Lawfare, la concentración obscena de los grupos mediáticos -surgidos de las reformas neoliberales desde los 90- y la emergencia de un fascismo de baja intensidad, con sus consecuencias nefastas –tanto en el plano institucional como en las subjetividades individuales y colectivas- configuran, desde nuestra perspectiva, una nueva época.

Ante estos síntomas crecientes y preocupantes, nuestra propuesta desde el campo de la comunicación, es hacer una relectura del corpus latinoamericano y de la tradición de la Escuela Latinoamericana de Comunicación Social (en adelante ELACOM) con el fin de preguntarnos por problemas propios e indagar en las diferentes respuestas que se dieron nuestros/as investigadores/as. Entre las razones de esta relectura está la operación académico/política de construir un corpus bibliográfico crítico y situado.

En esta ocasión nos interesa preguntarnos por la vigencia de los mapas nocturnos, esos mapas de conceptos y de categorías que Jesús Martin Barbero en Cali, en 1985, nos proponía para pensar la investigación en comunicación social. Esos mapas surgidos del tránsito de los medios a las mediaciones, es decir, en el ir hacia los públicos, percibir las diferentes matrices culturales, las estrategias, las peripecias de las luchas por la dirección ético política de nuestras sociedades.

Concretamente los objetivos que orientan nuestra pesquisa son, tal como lo mencionamos más arriba. releer la tradición de la ELACOM para construir un corpus bibliográfico que sustente una teoría crítica latinoamericana contemporánea en comunicación; discutir la pertinencia de la metodología de mapas nocturnos propuesta por Martín Barbero y reconstruir las memorias de la lucha desde el espacio de la comunicación, combinadas a la idea de proyecto para prefigurar un futuro posible en el campo.

II-        ¿De qué hablamos cuando hablamos de Escuela Latinoamericana de Comunicación Social?

Tal como presentamos en la introducción de este trabajo, existió en nuestra región desde mediados del siglo XX, la preocupación por una comunicación desde y para América Latina y, sobre todo, a la altura y en consonancia con los procesos de emancipación que bullían en su interior.

Los/as académicos/as latinoamericanos/as construyeron una teoría para revertir los flujos de la información, hacer del diálogo un modelo y aportar a la enorme tarea de la democratización de la comunicación. El derecho de ver y ser visto; de oír y ser oído y de hablar y ser escuchado, independientemente de la clase, la raza o el género; fueron -y lo siguen siendo en la actualidad- una preocupación constante en la ELACOM.

Aunque existen diversas interpretaciones, el surgimiento de la ELACOM puede explicarse como la expresión o el resultado de una reacción generalizada de los investigadores/as latinoamericanos/as ante la expansión de la sociología empiricista y la psicología conductista norteamericana que desde 1952 venían imponiéndose en nuestra región. También se ha señalado como causal, la crisis y el agotamiento del esquema económico de sustitución de importaciones que se consideraba como la base para un desarrollo sostenido de la región.  De las diversas interpretaciones respecto del surgimiento de esta escuela o tradición de investigación, sin dudas, lo que nos interesa es sobre todo el poder disruptivo y dislocador del pensamiento comunicacional de los sesenta ligado al entusiasmo por el poder liberador de la comunicación horizontal.

Décadas más tarde Jesús Martín Barbero nos propone, desde un pensamiento abierto e interdisciplinar ir De los medios a las mediaciones (1987) e incorporar saberes diversos y dotar de valor científico a una serie de objetos de estudios capaces de, a través de un análisis riguroso, acceder y comprender las dimensiones más serias y profundas de la vida social.

III-       ¿Por qué hablar de mapas nocturnos?

Para Martín Barbero hay diversos ejes que configuran esta categoría teórico- metodológica. Algunos que nos interesa señalar aquí:

1.         Pensar más allá de la mera reproducción social (superar el ideologismo)

2.         Sustituir la teatralidad callejera por la espectacularidad de la televisión

3.         Incorporar el papel de las culturas populares en la apropiación de las tecnologías

4.         Asumir las críticas a la modernidad que consisten en: la crítica del sujeto y de la conciencia; la importancia de un análisis desde un contexto específico (un pensar situado) y la sociedad como una sociedad en red, es decir, como una red de conexiones, autorregulaciones y transparencias.

Así a través de la afirmación de que “Todos somos mensajeros”, la propuesta del autor es pasar del comunicador intermediario “voz de su amo, ilusionista que cree poder hacer comunicar a los que mandan con los que sufren sus abusos, a los creadores y a los consumidores, sin que esas relaciones de poder nada cambie” (Martín Barbero, 2011:20), al comunicador mediador “que es aquel otro que asume como base de su acción las asimetrías, las desigualdades sociales y culturales, que tensionan/ desgarran toda comunicación, y entiende su oficio como el trabajo y la lucha por una sociedad en la que comunicar equivalga a poner en común, o sea, a entrar a participar y ser actores en la construcción de una sociedad democrática” (Martín Barbero, 2011:20).

Se trata de un comunicador preparado para indagar la dominación, a través de mapas.

“De los medios a las mediaciones donde sinteticé así lo que entendía por mapa nocturno: un mapa para indagar la dominación, la producción y el trabajo pero desde el otro lado: el de las brechas, el consumo y el placer. Un mapa no para la fuga sino para el reconocimiento de la situación desde las mediaciones y los sujetos, para cambiar el lugar desde el que se formulan las preguntas, para asumir los márgenes no como tema sino como enzima. Porque los tiempos no están para la síntesis, y son muchas las zonas de la realidad cotidiana que están aún por explorar, y en cuya exploración no podemos avanzar sino a tientas o con sólo un mapa nocturno” (Martín Barbero, 2002:16).

Así, la metodología del mapa nocturno nos permite atravesar las contingencias de un proceso de conflictos, peripecias, vueltas al pasado, apuestas a un porvenir incierto; es decir, la historicidad de un proceso de comunicación latinoamericano en sus diferentes temporalidades, matrices y territorialidades. Mapas nocturnos para conducirnos en la praxis confusa de la comunicación, en un proceso que se llamó transnacionalización en un primer momento y que hoy llamamos plenamente, globalización. Se trata de posicionarnos como investigadores sociales desde la perspectiva de las culturas populares para rearticular la memoria de una tradición de procesos culturales de luchas por la democracia, la participación y la ciudadanía. Mapas nocturnos para superar el ideologismo, que reduce el papel de los medios a meros instrumentos de la dominación social, o ese neo empirismo que  desocializa, y por lo tanto, despolitiza el análisis comunicacional, es decir, nos permite analizar  cómo se construyen las hegemonías, pensar las contra hegemonías, en fin, intervenir en el proceso cultural nuestroamericano.

Bibliografía:

  • Beltran, L. R. (2007)Adiós a Aristóteles. La comunicación horizontal. En: Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación Año iV – nº 7 • 2º semestre.
  • Beltran, Luis Ramiro (2005) La comunicación para el desarrollo: un recuento de medio siglo. Bs As. III congreso panamericano de comunicación.
  • Martín Barbero, J. (1987) De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. Barcelona, Gustavo Gili.

Autor/es: GALVALISI, Celia ; GRASSO Mauricio

Pertenencia Institucional: I.A.P. de Ciencias Humanas  Universidad Nacional de Villa María/ IAP de Ciencias Sociales (UNVM) Facultad de Ciencias de la Comunicación (UNC)

Título: A veces hablando las cosas se solucionan. Apuntes sobre cómo se enseña a investigar en la UNVM

Resumen:

            Desde el proyecto de investigación “La enseñanza de la investigación en la educación universitaria. El caso de las carreras de ciencias sociales”, radicado en la Universidad Nacional de Villa María; partimos de la idea de que enseñar a investigar dista bastante de transmitir una serie de pasos, técnicas o métodos.  Como objetivo general buscamos comprender los desafíos de la enseñanza de la investigación, teniendo en cuenta los procesos de enseñanza en el Instituto de Ciencias Sociales. En tal sentido, investigar, incluye el desarrollo de una capacidad cognitiva y metacognitiva generada a partir de conversaciones o diálogos entre estudiantes y docentes, en los que los rastros o huellas de los profesores son fundamentales. En un contexto más amplio, comprendemos que la preocupación por la enseñanza de la investigación en la educación superior universitaria en A. Latina, es un tema de reflexión frecuente en la formación de profesionales en Ciencias Sociales.  En esa línea se reconocen como antecedentes: la separación de la enseñanza de los métodos del análisis de los procesos de investigación; la falta de socialización entre docentes/estudiantes/expertos/novatos; la diversidad de estrategias de enseñanza, aunque predomina la enseñanza hipotético-deductiva por sobre la enseñanza inductiva y analógica; entre otros aspectos importantes. Para elaborar este resumen ampliado, consideramos resultados y fragmentos de entrevistas, desarrollados entre los años 2014 y 2017, poniendo énfasis en las opiniones de los docentes de diferentes carreras de Ciencias Sociales sobre sus prácticas de enseñanza y las condiciones institucionales.

El marco conceptual de referencia parte de la pedagogía constructivista de la investigación, que considera que investigar es una forma dialógica de comprensión de la actividad científica como actividad social y que la actividad académica de enseñanza pone énfasis en la reflexión cognitiva y volitiva de todo el proceso investigativo más que en la reproducción del método científico. Una pedagogía cuya base es el pensamiento epistémico-histórico y no un pensamiento teórico-abstracto (Vega Torres, 2013). Los resultados señalan que la enseñanza de la investigación requiere de una profunda reflexión tal como lo expresa (Scribano, 2005: 239): “Las naturalizaciones de nuestros alumnos son en parte nuestras naturalizaciones, por lo que creamos una lógica práctica que construye esquemas mentales, dispositivos clasificatorios y mecanismos que sirven de `accounts` de posiciones escolásticas”.

Para completar la perspectiva de análisis, agregamos la idea de la investigación sociológica como oficio, tomando los aportes de Bourdieu, Lahire, Becker; para quienes la investigación es un eje transversal a la formación sociológica pero que va adquiriendo diversas matices en la práctica investigativa. Así investigar supone ponerse en situación de problematizar científicamente a través de una labor práctica, que debe ligarse con paradigmas teóricos- epistemológicos; el  investigar pensándolo como un oficio requiere concebirlo de carácter artesanal y creativo, ya que cada investigación tiene su identidad propia como cada sujeto se construye desde cada trayectoria; así el investigador experimentado previamente tiene que haber incorporado una serie de estrategias que le fueron otorgando la experiencia en el hacer; se va construyendo la investigación como un oficio y a sí mismo como sujeto de conocimiento. Retomando la idea de oficio, Becker se pronuncia en favor de la enseñanza de la metodología de investigación, para pensar la formación de los estudiantes, como la trasmisión de ciertos “trucos” derivados de la experiencia (Becker 1998). La investigación es una instancia fundamental del ejercicio sociológico ya que supone el desnaturalizar fenómenos del sentido común; supone un ejercicio de ir incorporando habilidades en la práctica investigativa. Así lo sostiene Wright Mills, en La imaginación sociológica (1961), y concluye que esta tarea reviste del carácter de una artesanía intelectual.

Al analizar las expresiones de los docentes del área de metodología del Instituto de Ciencias Sociales sobre sus experiencias de enseñar a investigar, emergen reflexiones sobre el oficio, las trayectorias y la formación. La idea es considerarlos para analizar las prácticas  y las  condiciones que estructuran ese hacer. Veamos algunos de los problemas frecuentes sobre las prácticas de enseñanza:

“El problema está en que la tendencia…ha sido, casualmente, una escolarización progresiva, una escolarización cada vez más -digamos- pautada… pensar que un estudiante porque aprenda lo que es marco teórico, lo que es hipótesis, lo que es objetivo general, objetivos específicos ya va a saber investigar me parece que es una ilusión demasiado fantasiosa”  (Docente Investigador IAPCS)

“Un estudiante no investiga, un estudiante se incorpora a un proceso y una práctica de cómo debe investigar. Uno investiga cuando tiene problemas de conocimiento y tiene problemas de conocimiento cuando hace una evaluación del estado de cosas, ya sea qué tipo de problemas hay en el mundo empírico sobre el cual necesito alguna respuesta y nadie la dio, o qué tipo de problemas teóricos hay que yo debo evaluarlos y discutirlos; ese tipo de capacidad de evaluación, de balance, las realiza únicamente una persona que ya ha terminado la carrera.” (Docente Investigador IAPCS)

            ¿ Como pensás que ocurre en general el acercamiento de los estudiantes a universo de la investigación real?  Con grupos de investigación! Mira ayer a la tarde, recibimos un chico nuevo en el grupo de BS AS, y el pibe, después de la reunión me dice (…) Mira que interesante, lo que me dice, (…) lo que pasa que todo el mundo invita pero nadie incluye. (ex Docente Investigador IAPCS)

            “Por eso yo creo que es muy importante que se trabaje en metodología, como se trabaja en la cátedra nuestra, la modalidad taller, es decir, producir un anteproyecto o un proyecto de investigación si los tiempos dan. Hacer el proceso de la investigación completo siempre sobre la práctica real y la realidad, o al menos la realidad regional o nacional, por supuesto. No digamos la realidad puntual del lugar donde se habita, sino la realidad de la zona pueda ser, de lo que sea propio. (Docente Investigadora IAPCS)

Sobre las condiciones institucionales

“sin personal, sin docentes o con docentes que estaban no en forma permanente, es decir, nunca pude formar una cátedra en casi 20 años de esta universidad, nuca logré formar un equipo docente que tenga experiencia, que sepa tener un solo criterio unificado de trabajo…”(Docente Investigador IAPCS)

“A mí me parece que primero no sé si están las condiciones en términos de RRHH porque en general para dirigir programa tendrían que ser categoría 1, que no hay. Por ahí un 3. Para proyectos puede ser un 3, o 2 o 1. Porque yo creo que lo que pasa en Villa María  es que no hay muchos profesores con categoría 1 y 2. Te estoy hablando de una realidad de hace unos años, no conozco la última categorización. A lo mejor ahora hay mucho más”. (Docente Investigadora IAPCS)

“hay más cátedras de metodología que estudiantes que saben investigar (…) Hay mucha carga horaria, yo estoy muy convencido hace muchos años que aumentar la carga horaria (…) no es directamente proporcional con saber más metodología. Yo creo que, como vos también lo has experimentado, la única manera es que las personas se vinculen al grupo de investigación y ahí tenemos un problema” (ex Docente Investigador IAPCS)

En suma, consideramos que contrastar las prácticas con las condiciones estructurantes del hacer, nos acerca a una interpretación más precisa de los procesos de enseñar a investigar, desde un contexto específico. Lo que nos posibilita no sólo comprender los procesos referidos por los colegas docentes, sino que a la vez, nos interpela para reflexionar sobre nuestras propias prácticas.

Bibliografía:

  • Becker, H. S.. [1998](2009). Trucos del oficio: cómo conducir su investigación en ciencias sociales. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.
  • Bourdieu, Pierre; Jean-Claude Chamboredon y Jean-Claude Passeron. (1975). El oficio de sociólogo. Presupuestos epistemológicos. Siglo XXI Editores. España.
  • Galvalisi, C. y Grasso, M. (2015). Enseñar a investigar o enseñar sobre investigación, algunas diferencias entre el mostrar camino o hacer el recorrido. X Jornada de Investigación de la Universidad Nacional de Villa María. Noviembre de 2015.
  • Lahire, Bernard. (2006)El espíritu sociológico. Manantial SRL Editorial.  BsAs.
  • MILLS, Charles Wright, et al. (1961).La imaginación sociológica. México: Fondo de Cultura Económica,
  • Scribano, A. (2005). La metafísica de la presencia: obstáculos académicos en la enseñanza de la metodología de la investigación. Cinta Moebio 24. Pp. 239-245.
  • Vega Torres, D. (2013). Pedagogía de la investigación: problematización de la enseñanza-aprendizaje. Documento de reflexión. Educación y Territorio. Vol. 4. Nº 1.

Autor/es: CARLSON, Ingrid

Pertenencia Institucional: Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Misiones

Título: Estrategias Asociativas y Proceso de Organización de las mujeres ladrilleras de Jardín América, Misiones

Resumen:

Planteamiento del Problema

En Posadas, Misiones, al encontrarse a riberas del Río Paraná y contener multiples causes de agua, existen número significativo de familias oleras  que realizan la fabricación de ladrillos comunes a base de un lodo arcilloso que se encuentra a orillas de ríos y arroyos como materia prima. El trabajo oleril es el sustento de la economía familiar asociado al arraigo de la tierra. La labor es ante todo manual, para ello se utilizan métodos e instrumentos tradicionales, rudimentarios, precarios y artesanales. Este proceso de manufactura requiere bajo capital para la instalación de unidades productivas, mantiene un escaso volumen de producción y por lo general carece de oportunidades para acumular excedentes. El conocimiento del oficio se adquiere fuera de la educación formal, ya que se trata de un trabajo que requiere la utilización de mano de obra poco especializada para la tarea (Schamber, 1999).

El trabajo oleril es un trabajo familiar, ya que las olerías, en la mayoría de los casos, están edificadas unidas al hogar, no obstante, tradicionalmente en el imaginario social se vincula al trabajo olero como trabajo del género masculino. El trabajo generalmente requiere de la asociación entre olerías para un mayor aprovechamiento de los recursos, sin embargo, son escasas las experiencias de cooperativismo y asociación formal entre oleros. Pero sobre todo presentan gran resistencia al momento de afiliarse a un sindicato, por las condiciones mismas de producción del ladrillo, en este caso los oleros son los propietarios de las olerias y la mano de obra es, en su mayoría, el mismo grupo familiar, en caso de asociarse, esta asociación es entre propietarios. 

El sindicato de ladrilleros, en su proceso de organización de oleros, ha tomado como objetivo incentivar la participación de las mujeres. Es así que ha creado la Red de Mujeres Ladrilleras, buscando atender las demandas particulares de las mujeres dentro del sector. La conformación de la Red de Mujeres surge como la primera experiencia en el país de organización de mujeres dentro del sector ladrillero. Esta, emerge como consecuencia de la baja participación de las mismas en reuniones del sindicato.

Es así que, a la par que fue creciendo la organización de los oleros y la capacidad de gestión, las mujeres oleras comenzaron organizarse distinguiendo su género para buscar soluciones a la problemáticas relacionadas al mismo, que compone demandas específicas dentro del sector relacionadas a la división sexual del trabajo y las desigualdades político-económicas que esto genera.

Para analizar y comprender la conformación de la Red de Mujeres Ladrilleras es necesario describir las condiciones del trabajador y trabajadora ladrillera y repasar su historia. Una vez desarrolladas estas instancias es menester entender la situación de los y las trabajadoras en modo presente y a partir de ahí analizar en qué momento se encuentran. La Red de Mujeres Ladrilleras es un proceso reciente y entendemos que este trabajo posibilitaría construir una parte del relato de su historia y pretende, por sobre todo, aportar a su fortalecimiento.

Hay pocos estudios sobre oleros en la provincia, desde la universidad se ha estudiado la organización de éstos en torno a las relocalizaciones, consecuencia de la instalación de la represa Yacyretá. En este sentido Pablo Schamber es uno de los pocos que realizó una etnografía socio ocupacional de los oleros ubicados a orillas del arroyo Zaimán de la ciudad de Posadas, Misiones.

El presente trabajo se enmarca en el proyecto de investigación “La comunicación y sus márgenes de análisis: estudios en relación a la justicia y el espacio público”, para el cual se realizaron distintas tareas investigativas a través del trabajo de campo con instancias de participación dentro del Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA) y de la Red de Mujeres Ladrilleras (RML o Red).

Objetivos

La diversificación del trabajo como la alfarería y comercialización de productos ornamentales  y comidas regionales aparecen como objetivos por parte de las mujeres oleras para garantizar el sustento del hogar y a su vez promover el trabajo colectivo. Estos proyectos económicos actúan como instrumentos para la erradicación del trabajo infantil, dado que fortalecen la economía del cuidado además de reducir la necesidad de que sus hijos e hijas deban colaborar en la producción olera. Para ello, como estrategia principal fomentan la capacitación y fortalecimiento de las mujeres para tener mayores herramientas que les permitan mayor reconocimiento y participación dentro de la economía.

En este marco, el interés central de esta investigación fue observar y describir las estrategias asociativas de las mujeres y sus formas de organización, además de comprender como vinculan su participación en ámbitos privados y las instancias de participación en espacios públicos a través de la militancia social.

Perspectiva Teórica-metodológica

La hipótesis propuesta en el inicio de esta investigación fue que “la organización de las mujeres en las luchas por la equidad social enfrenta mayores desafíos que los procesos de organización tradicionales”, a esta primera hipótesis le siguen reformulaciones como la cuestión de que las mujeres requieren de otro tipo de estrategias para organizarse, sobre todo porque llevan una carga extra a la del hombre que es el cuidado doméstico. Por otro lado, entendiendo que en el caso de la Red no es la lucha por la equidad de género lo que las motiva en sí, por lo menos de manera conscientemente abierta, enfrentan otro tipo de obstáculos que tiene que ver con la consciencia misma de la desigualdad de género en primera instancia y  la consecuente decisión por revertir esa realidad. En este sentido lo que las motiva es más una cuestión pragmática, movida por necesidades más palpables, como el cuidado doméstico, desarrollarse con mayor formación y buscar la asociación para emprender proyectos acompañadas.

Ciertamente hay mayores desafíos para la organización en este caso puntual donde el sindicato no contempla como prioridad la afiliación de las integrantes de la Red, y las mantiene como una organización aparte, separada de los varones afiliados al sindicato. Sin dejar de lado que es por iniciativa de la UOLRA que se crea la Red, pero siempre desde organización de mujeres y no necesariamente ladrilleras.

Métodos y técnicas

Ese trabajo es de corte cualitativo desde el paradigma interpretativo, cuyo fundamento “radica en la necesidad de comprender el sentido de la acción social en el contexto del mundo de la vida y desde la perspectiva de los participantes” (Vasilachis de Gialdino, 1992: 43). El enfoque cualitativo se interesa por la perspectiva de los participantes, sus experiencias, conocimiento, sentido y significados; por la forma en que el mundo es comprendido, experimentado y producido; por el contexto y los procesos (Vasilachis de Gialdino, 1992) Para acceder a este enfoque fue necesario el trabajo de campo, entendiendo a este como la estadía relativamente prolongada con los sujetos de estudio, la interacción cara a cara, que permite una visión contextualizada de los datos en la vida de los participantes. (Guber, 2011).

Las técnicas de recolección de datos utilizada fueron la observación participante, como observación sistemática y controlada de todo lo que acontece en torno al investigador participando o no de las actividades que realizan los miembros de la población de estudio (Guber, 2005), y la entrevista no directiva, fundada en la creencia de que no participar mediante preguntas preestablecidas, favoreciendo así la expresión de temas, términos y conceptos más espontáneos y significativos para las entrevistadas, lo que permite el acceso al universo cultural de la informante (Guber 2011).

Para la observación hubo que participar de las tareas y actividades dentro del Sindicato de Ladrilleros. Por otro lado, la entrevista no directiva permitió más que ir en busca de temas y conceptos, trabajar mediante la asociación libre donde las informantes introducen temas de conversación y entra en juego la entrevistadora como testigo de las prácticas de las informantes. “La entrevista etnográfica requiere de un alto grado de flexibilidad que se manifiesta en estrategias para descubrir las preguntas idóneas y prepararse para identificar los contextos en virtud de los cuales  las respuestas cobran sentido. Estas estrategias se despliegan a lo largo de la investigación, y en cada encuentro” (Guber, 2011: 78).

En cuanto a los marcos conceptuales que nos permitieron interpretar de un modo específico los datos relevados, este trabajo se basó en cuatro categorías centrales: comunicación, ciudadanía, ciudadanía comunicativa y espacio público.

Marita Mata define a la comunicación como “fundante de la ciudadanía” por el hecho de ser interacción, lo que hace posible la puesta común de necesidades y propuestas facilitando la colectivización de intereses. A su vez, la comunicación “dota de existencia pública a los individuos visibilizándolos ante los demás permitiendo verse-representarse a sí mismos”. Desde este punto de vista la comunicación es condición de posibilidad de la política (Mata, 2012: 66-67).

En sintonía,  Washington Uranga define a la comunicación de manera integral, “relacionada con la condición esencial del ser humano que vive en comunidad, que se constituye como actor de manera relacional. Que genera redes y procesos de organización basados en intercambios conversacionales y que, mediante  la producción colectiva de sentidos, va constituyendo y construyendo la cultura que la contiene y que, al mismo tiempo, lo forja de manera característica.” Es así como las prácticas sociales de la vida cotidiana es lugar de comunicación y constitución de los actores. Esta mirada obliga a situar al sujeto en el centro de la escena, como artífice de las relaciones sociales (W. Uranga, 2016: 17).

Estos dos conceptos son lo que mejor se adaptaron a la relación de las mujeres, tanto entre ellas como con su entorno, y a la forma en que construyen su organización y trabajo comunitario. Además de la relación entre investigadora e informantes.

Para poder comprender las estrategias asociativas y el proceso de organización de las mujeres ladrilleras fue fundamental el concepto de ciudadanía de Marita Mata, como “uno modo específico de aparición de los individuos en el espacio público caracterizado por su capacidad de constituirse en sujetos de demanda y proposición respecto de diversos ámbitos de poder a los que se vinculan. Es decir, por su capacidad de constituirse como sujetos políticos” (Mata, M. C. y Córdoba, L.). 

En cuanto a la definición de espacio público Marita Mata lo relaciona con el concepto de ciudadanía, entendiéndolo como escenario, como “terreno de actuación y representación de individuos y grupos sociales, y en consecuencia como espacio de constitución de las identidades y subjetividades contemporáneas y de los sujetos políticos”, como esfera de interlocución (M. Mata, 2011) En este caso las mujeres se juntan, dialogan, ponen en común sus necesidades y demandas, definen intereses, establecen alianzas, y se constituyen bajo el sello de la Red, lo que les da una identidad como un colectivo.

Por su parte, Delgado y Malet, definen al espacio público desde lo político como “esfera de coexistencia pacífica y armoniosa de lo heterogéneo”. Así el espacio público es la “evidencia de que lo que nos permite hacer sociedad es que nos ponemos de acuerdo en un conjunto de postulados programáticos en el seno de las cuales las diferencias se ven superadas, sin quedar olvidadas ni negadas del todo, sino definidas aparte, en ese otro escenario al que llamamos privado” (Delgado y Malet, 2007: 2). Esta afiliación permite organizarse y actuar bajo intereses comunes.

Una demanda constante de las mujeres fue la capacitación, el acceso a la información. En este sentido, Mata acuña el concepto de “ciudadanía comunicativa” definido como “el reconocimiento de la capacidad de ser sujeto de derecho y demanda en el terreno de la comunicación pública, y el ejercicio de ese derecho” Esta noción reconoce la condición de público de los medios que los sujetos tenemos en la sociedades mediatizadas. (Mata 2006: 13).

La noción de ciudadanía comunicativa remite necesariamente a derechos civiles tales como la libertad de expresión y el derecho a la información, la posibilidad de exigir la publicidad de los asuntos públicos, entre otros, pero son estos derechos nombrados a los que remitimos. Derechos jurídicamente consagrados por diversos instrumentos tales como la constitución de los Estados, leyes, decretos, disposiciones reglamentarias (Mata, 2006).

Alcances y conclusiones

En cuanto a los objetivos generales del presente trabajo pudimos sistematizar la experiencia de la Red de Mujeres Ladrilleras y los obstáculos que afrontan para su organización y como parte de una organización orgánica. El trabajo buscó sistematizar la experiencia de mujeres en un espacio que se presenta como masculino por las características de la labor y desentrañar las estrategias de organización.

Respecto a los obstáculos que afrontan para organizarse articulando el trabajo productivo, el trabajo doméstico y la participación política. Pudimos observar que las integrantes de la Red son trabajadoras comunitarias preocupadas por sus vecinos, vecinas y familiares. Se caracterizan como demandantes de respuestas para su comunidad. Los planteos giraban en torno a los y las jóvenes, en cuanto a su presente y su futuro, y su contención y orientación. Es así que demandaban talleres, capacitaciones, actividades deportivas y de recreación. Otro tema que tomo un cariz central fue lo económico: todas querían emprender un proyecto económico y es por esto que plantearon la necesidad de vincularse con el sindicato, para articular con el estado y así acceder a herramientas que les permitiera ejecutar emprendimientos productivos.

La demanda de capacitación en educación sexual fue central en cuanto a lo inmediato, tanto para sí mismas como para educar a sus hijos e hijas. Los temas giraron en torno a la prevención, autoconcepción, orientación sexual, contención emocional y la capacidad del goce en las relaciones. Es por esto que definieron realizar un taller sobre educación sexual.

Así también cuando se trató el tema sobre la participación política se destacó la tensión entre el trabajo doméstico y la familia, por un lado, y el trabajo social, por el otro. Las mujeres contaron, a pesar de no siempre lograr su cometido, que se plantaban ante sus parejas para salir de sus casas. En el caso de sus hijas e hijos, de alguna manera, forman parte de sus preocupaciones y actividades comunitarias.

Las formas de comunicación utilizados por las mujeres y el sindicato fueron desde un comienzo el encuentro cara a cara y los la utilización de grupos de WhatsApp, luego de comenzar a juntarse en el marco de reuniones, asistencia a actos políticos e instancias de formación, prevalecieron las publicaciones en Facebook de fotografías con la bandera de la Red y, muchas veces, con mujeres funcionarias o representantes legislativas.

En cuanto a la relación entre la Red y el Sindicato no varió mucho con el correr del tiempo. La RML de Posadas no asistió a la Fiesta Provincial del Olero que se realiza anualmente en la ciudad de Jardín América. Esto fue especialmente llamativo, ya que en la edición anterior de la fiesta fue justamente cuando se realizó el lanzamiento oficial de la Red. Pero a pesar de este gesto, dentro del Sindicato sigue siendo diferencial la organización de asociados al Sindicato, por un lado, y la Red de Mujeres Ladrilleras por el otro. Las mujeres de la Red no están asociadas al Sindicato, y éste tampoco incorporó en su estatuto la figura de la trabajadora ladrillera. Así pudimos observar que no se han logrado muchas diferencias en el trato a las mujeres, sigue habiendo una relación paternalista, ya que para interactuar con ellas hay que pasar por el sindicato pero, a su vez, no se las reconoce como pares en lo formal. Por su parte las mujeres no llegan a discutir el problema de la desigualdad de género como un objetivo de lucha en sí.

Bibliografía:

  • Barranquero,  Alejandro (1995) “Latinoamérica: la Arquitectura participativa de la comunicación para el cambio”. Diálogos. Revista Académica de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social. ISSN: 1995 -6630.
  • Barrios, M. Rosaura (2015) “Género y Sexualidades: ¿Debates y herramientas útiles para pensar una metodología en el trabajo con experiencia traumática?”, Jornadas de Investigadores 2015, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Misones.
  • Barrios, M. Rosaura (2013) “Ética y Metodología: Apuntes para (re)pensar nuestra práctica en campo”, VI Encuentro Panamericano de Comunicación COPANAM 2013, Escuela de Ciencias de la Información, Universidad Nacional de Córdoba.
  • Delgado, Manuel & Malet, Daniel (2007, diciembre). El espacio público como ideología. Comunicación presentada en las Jornadas Marx siglo XXI, Logroño, España. Extraído el 20 de mayo del 2011, de www.diba.cat/documents/523487/523545/participacio-dretshumans-fitxers-altres_recursos2forum-article_delgado-pdf.pdf
  • Guber,  Rosana. (2004) “El salvaje metropolitano” Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo. Paidós. Estudios de Comunicación.
  • Guber, Rosana (2011) “La Etnografía: Método, Campo y Reflexividad”. Editorial Siglo Veintiuno, Buenos Aires.
  • La trama de la Comunicación.  “Aproximaciones teóricos- epistemológicas al problema del método”. Lorena Compañs. Volumen 14 -2010. Escuela de Comunicación Social/Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales/ Universidad Nacional de Rosario.
  • Mata, María C. “Comunicación y ciudadanía. Problemas teórico-políticos de su articulación” en Fronteiras, estudos midiáticos,VIII (1):5-15, enero/abril 2006, Universidade do Vale do Rio do Sinos (UNISINOS), Sao Leopoldo, Brasil
  • Mata, María C. “Comunicación popular: continuidades, transformaciones y desafíos”, revista Oficios Terrestres N° 26, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, La Plata, 2011. http://www.perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/oficiosterrestres/article/viewFile/982/1031
  • Mata, María C. y María Liliana Córdoba  “Ciudadanía, información y acción colectiva” en Protesta Social, Acción colectiva y Movimientos Sociales, (edición digital en CD) UBA, UNQ, UNC y otros, Buenos Aires 2009
  • Mattelart, Armand y Michèle Mattelart (1997), “Historia de las teorías de comunicación”. Barcelona, Paidós.
  • Mendizábal, Nora “Estrategia de la investigación cualitativa”. Capítulo 2 Los componentes del diseño flexible en la investigación cualitativa en “Estrategias de la investigación cualitativa” Irene Vasilachis de Gialdino, GEDISA, 2009
  • Rodríguez Enríquez, Corina (2015) en “El origen económico de la desigualdad”, Página 12, abril del 2015, LINK https://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-269812-2015-04-06.html
  • Uranga,  Washington. (Agosto 2007) “Prospectiva Estratégica desde la Comunicación Proceso metodológico de diagnóstico y planificación”. Buenos Aires.
  • Uranga,  Washington (2007) “Mirar desde la Comunicación Una manera de analizar las prácticas sociales”.
  • Urnaga, Washington (2016) “Conocer, Comunicar, Transformar”. Patria Grande: Buenos Aires.

Autor/es: DÍAZ LARRAÑAGA, Nancy; ECHEVERRÍA, María de la Paz; GRASSI, Luciano

Pertenencia Institucional: UNQUI-UNLP

Título: Cartografiado de prácticas sociales, educativas y comunicacionales: reconocer(nos) en territorios

Resumen:

¿Qué implicancias epistemológicas y políticas tiene decidir realizar trabajo de campo realizando cartografiado cultural? Comenzaremos por decir que el cartografiado cultural es una práctica política de investigación, que si bien puede ser pensada como una técnica, será retomada en este caso como un constructo metodológico que permite mapear el territorio e intervenir a partir de los resultados.

¿Qué diferencia la cartografía tradicional del cartografiado cultural? En principio, en la cartografía tradicional se trata de plasmar medidas, datos, informaciones en dibujos que representan espacios terrestres figurados, que suelen ser elaborados para una audiencia general, con referencias que pueden ser fácilmente comprendidas. El origen de la cartografía tradicional se vincula con la necesidad de definir posiciones geoespacialmente, y de contar con herramientas que permitan conocer características geográficas, geológicas y geopolíticas, de un área de la tierra o de cualquier otro cuerpo celeste. En este sentido, estos mapas resultan altamente estructurantes de representaciones, por ejemplo, el mapamundi que vemos en nuestra infancia condiciona la representación mental que tenemos sobre la distribución de los países en la tierra, actualmente muy cuestionados por las distorsiones que generan.

Allí se plasma un tipo de ordenamiento que cristaliza y así define significancia de los lugares, del patrimonio y del espacio público.

Pero estas distorsiones, ¿se deben solamente a cuestiones técnicas derivadas de pretender plasmar una forma tridimensional en una forma plana? ¿Se deben a la búsqueda de responder a necesidades específicas como los mapas más adecuados para navegar? ¿Cuáles son las decisiones que se toman al producir estos mapas que son, al mismo tiempo, artefactos culturales? Para Risler y Ares, “Los mapas son representaciones ideológicas. La confección de mapas es uno de los principales instrumentos que el poder dominante ha utilizado históricamente para la apropiación utilitaria de los territorios”. 1  

Pero el mapa, no es el territorio, sino una imagen que no permite ver de qué modo estos territorios se transforman, como tampoco las subjetividades, representaciones o imaginarios que se construyen en torno a ellos 2 .

La utilización crítica de mapas, en cambio, apunta a generar instancias de intercambio colectivo para la elaboración de narraciones y representaciones que disputen e impugnen aquellas instaladas desde diversas instancias hegemónicas. La elaboración de cartografías colectivas proviene de una larga tradición de trabajo participativo: con experiencias disímiles y resultados diversos la herramienta se solidificó desde el trabajo de organizaciones sociales, ONGs y fundaciones, tanto en zonas urbanas como en rurales. A esto se le sumó la disponibilidad tecnológica y el acceso a herramientas de georeferenciación (como el GPS o SIG) que potenciaron y ampliaron este proceso en diversas líneas de trabajo 3.

Los cartografiados culturales se asumen como instantáneas de un determinado momento, que no podrán presentar de manera íntegra una realidad problemática, compleja y cambiante, pero que sin embargo permiten visibilizar las relaciones y construir sentidos: “Una cartografía cultural es un modelo de información territorial que permite ubicar los  elementos propios de la actividad cultural de un territorio (actores culturales, patrimonio y manifestaciones colectivas) en un sistema de coordenadas espaciales que, a partir de un patrón de lectura, pueden ser relacionados entre sí y analizados de acuerdo a su distancia, distribución y densidad del espacio” 4.

Así, si bien todo cartografiado posee una representación gráfica, el objetivo último no es el mapa en sí, sino las lecturas que de él se hacen, contemplando al mapa como un camino hacia otros objetivos o metas. De este modo, el trabajo de mapear permite interpretar el territorio para intervenir o transformar. La cartografía cultural posibilita identificar las fortalezas de una comunidad mediante el reconocimiento de sus prácticas institucionalizadas y también de las emergentes, pudiendo incluir información sobre diversidad de imaginarios simbólicos y de grupos sociales o políticos, reconociendo tensiones y conflictos relevantes. Podría afirmarse que cartografiar habilita no solo mapear el territorio, sino también construirlo en clave discursiva. Por lo tanto, se constituye en relatos colectivos de prácticas comunes y cotidianas que permiten interpelar lo hegemónico.

Pero, además, el proceso de producción de conocimiento que habilita este enfoque se puede potenciar si se trabaja por capas y en una dimensión diacrónica. Es decir, si los distintos relevamientos contemplan la historicidad de las prácticas es posible indagar sobre el cruce entre la temporalidad, el territorio y las múltiples prácticas. Las capas permiten graficar las relaciones haciendo distintas búsquedas en el mismo mapa.

Realizar cartografías culturales “debe ayudarnos a evitar este efecto de volatilidad que tienen muchos proyectos culturales ¿Cómo? Buscando cubrir cuatro grandes objetivos. Primero generando información tanto estadística como cualitativa; de lo que se trata es de planificar los equipamientos sobre el territorio, un buen mapa de equipamientos es el instrumento básico de partida. Incidimos así en el mapa como diagnóstico, como información de partida. Enlazamos así con el segundo gran objetivo, ayudar a tomar decisiones sobre políticas culturales públicas. Si desconocemos la distribución de nuestros teatros, de las poblaciones que atienden, cómo decidir dónde construir el siguiente. En tercer lugar, se trata de mejorar la gestión cultural territorial. Y en último lugar, un objetivo no menor que los anteriores sino complementario, conocer los recursos del ámbito de la cultura. Y conocer bien, es decir incidiendo tanto en las carencias como en las potencialidades. Como resumen podríamos señalar que se trata de objetivos que buscan incorporar la visión estratégica a la intervención cultural” 5.

¿Qué diferencia y en qué se asemejan la “cartografía social” y la “cartografía cultural”? ¿Y entre el “cartografiado social” y el “mapeo colectivo”? ¿En qué casos se sugiere trabajar desde el “cartografiado cultural”? ¿Qué nos aporta cada perspectiva cuando buscamos trabajar con grupos y organizaciones para colaborar en el fortalecimiento conjunto de las actividades que realizan, con vistas al cambio social?

Bibliografía:

  • Echeverría, M.; Grassi, L. (2011) “El espacio público virtual no sustituye al físico e incluso muchas veces lo puede enriquecer”, Entrevista al urbanista catalán Jordi Borja. Revista Tram(p)as Nº 72, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata, abril/mayo de 2011.
  • Reguillo, R. (1997). Ciudad y Comunicación: Densidades, Ejes y Niveles en Diálogos de la Comunicación, Revista Académica De La Federación Latinoamericana De Facultades De Comunicación Social: FELAFACS Nº47.
  • Risler, J.; Ares, P. (2013). Manual de mapeo colectivo: recursos cartográficos críticos para procesos territoriales de creación colaborativa. Buenos Aires: Tinta Limón, 2013.
  • VVAA (2005). Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Nº55. Pág. 6.
  • VVAA (2007). Documento del Consejo Nacional de Cultura y Arte de Chile 2007. Pág 86.

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